SAN ANTONIO DEL GOLFO

Es un paraíso.

En fotos.

Y sobretodo cuando conoces la verdadera gente de ahí.

Esa misma gente que trata que los visitantes vivan su estadía con todas las comodidades.

Gente que te  recomienda que dejes tu celular, para que evites el estrés, de todos modos hace tiempo que las dos grandes operadoras celulares no se interesan en mejorar la señal aquí.

Gente que paga gasolina a los bachaqueros a dos dólares el litro, y se la regala al camión cisterna que les lleva agua desde hace más de un año, cuando se suspendió el servicio por el robo de la bomba que surte a la Capital del municipio Mejía, para que tengas agua.

Gente que inventa actividades para cuando se vaya la luz, te distraigas.

Remando, por ejemplo, para que no notes la falta de combustible y aceite para el motor prestado, pues el suyo fue robado por piratas con armas largas que muchos conocen.

Gente que ahora utiliza los antiguos caminos desde y hacia el pueblo pues el transporte es un privilegio.

Gente que ve con ojos inexpresivos, las caravanas de enchufados y pre-enchufados cuando van buscando posibilidades de negocio y recogiendo chismes.

Gente que, a diferencia de los pueblos vecinos, raramente protesta la ausencia de servicios que nunca han pagado.

Pescadores, artesanos, albañiles y comerciantes.

Amas de casa, maestras, enfermeras, cocineras y choferes, curiosos y charlatanes.

Gente alegre, fiestera y buena...

Casi todos humildes.

La elegí como mi pueblo desde 1986.

Año 12 A.C.