EL LIBRO

“De esto no te vas a morir”, fue la frase del Dr. Cono Gumina cuando, frente a una pantalla me mostraba un tumor que ocupaba aproximadamente el 60% de la luz del colon.

Su frase inicial impidió que la tristeza se apoderara de mi pensamiento.

No me dio tiempo para preocuparme.

Si no me voy a morir, ¿para que mortificarme?

No había ido a consulta porque sospechara un cáncer de colon, fui a chequearme el estómago, y de hecho, fui diagnosticado con una gastritis crónica leve.

Pero el Dr. Gumina sugirió adicionalmente hacer una colonoscopia, prueba suficiente para condenarme al tratamiento que empezó poco después.

Sin embargo, hay un riesgo, las estadísticas que le serán presentadas en este libro, y la información que obtendrá sobre las posibilidades de adquirir cáncer de colon, tal vez haga que usted tome la decisión de hacerse una colonoscopia.

Y de cuidarse más, en general.

Ser un paciente de cáncer me enseñó a no creer en aquello de “la salud de hierro”, pues a pesar de tener buenos hábitos alimenticios, (comer de todo y muchos vegetales y frutas, no por salud o por moda, sino por qué me gustan!) pude desarrollar ese tumor, que hoy en día ya no tengo interés en saber cómo se formó.

¿El alcohol? Bueno... Soy venezolano, y sufro de esa arraigada costumbre del público venezolano de pensar que un humorista con alcohol siempre será más gracioso.

No es cómodo enfermarse del colon, la condición de una colostomía para mi, fué lo más difícil del tratamiento. Fueron 7 largos meses.

Hay que agregar que quimios, radios, cirugías y más quimios, fueron también desagradables y cambiaron mi forma de vida pero la orientación y consejo del Dr. Carlos Canela, quien decidió la parte oncológica ayudaron a sobrellevar esa etapa.

Luego, la intervención quirúrgica del Dr. Armando Gil hizo la parte curativa.

No tuve la suerte de haber leído un libro como este, sin embargo pude compilar una serie de observaciones sobre el tema, obtenidas de mis médicos y extraídas de internet, que me permitieron a mi y a mi entorno inmediato informarnos un poco de un tema en el cual no habríamos estado interesados si no hubiera contraído la enfermedad.

Pero estoy muy seguro que este libro cambiará y educará a los lectores,  para que tengan una información precisa y descubran  todas las formas de acción para combatir una situación así.

Está escrito con la autoridad y la experiencia que ha construido la fama de la medicina venezolana, siempre acertada, siempre profesional y siempre muy humana.

¡Que vivan los Médicos venezolanos y su habilidad para curar con amor, siempre sonriendo!